
El cochinillo al horno, también denominado cochinillo asado, cochinillo segoviano, tostón asado o simplemente tostón, es una variedad de asado de lechón muy popular en la región de Castilla, principalmente Segovia Antigua, aunque también muy popular en Madrid, algunas localidades manchegas y en general por toda España.
Contenido
- 1 ¿Cómo hacer cochinillo al horno en casa?
- 2 Información nutricional
- 3 Receta de cochinillo al horno a la española
- 4 Consejos adicionales
- 5 ¿Por qué es importante no usar el grill para dorar?
- 6 ¿Cuál es el mejor tipo de pan para acompañar?
- 7 ¿Cómo evitar que la piel quede gomosa?
- 8 ¿Es necesario darle vuelta durante el horneado?
- 9 ¿Qué cortes son los más apreciados y por qué?
- 10 ¿Sabías qué?
- 11 Recomendamos
¿Cómo hacer cochinillo al horno en casa?
El cochinillo al horno tradicional, elaborado en casa, se prepara al horno en cazuelas de barro y es servido inmediatamente recién preparado, bien caliente, jugoso por dentro y con la corteza crujiente por fuera, acompañado generalmente de un vaso de vino.
Información nutricional
Cada ración de cochinillo asado contiene aproximadamente 450 kcal, 20 g de carbohidratos, 30 g de grasas, 25 g de proteínas, 0 g de fibra, 0 g de azúcares, 80 mg de colesterol y 300 mg de sodio.

Receta de cochinillo al horno a la española
Preparación: 30 minutos
Cocción: 2 horas 45 minutos
Raciones: 8 personas
Ingredientes
- 1 cochinillo de entre 4 y 5 kg
- 25 g de manteca de cerdo
- Sal gruesa
Preparación
- Disponer el cochinillo sobre una fuente grande o superficie de trabajo amplia y untar todo el animal con la grasa, salar por completo y cubrir con papel aluminio las orejas y el rabo para evitar que se quemen en el horno. Encender y precalentar el horno a 180°C (356°F) por al menos unos 10 minutos.
- Disponer una rejilla de horno sobre una bandeja de horno, sobre ella asentar el cochinillo de tal forma que quepa completamente sobre ella sin sobresalir y sobre la bandeja de horno, distribuir un vaso grande de agua sin que llegue a tocar la carne, la cual después se convertirá en caldo con el jugo que soltará el cochinillo en el horno.
- Llevar el cochinillo al horno precalentado y mantener por unos 90 minutos o hasta que la piel se haya dorado. Retirar la bandeja del horno y girar el cochinillo por completo, subir la temperatura a 200°C (396°F) y mantener por unos 45 minutos más, hasta que la piel adquiera una textura crujiente, recordando siempre mantener agua en la bandeja, añadiendo más de ser necesaria.
- Trozar y servir el cochinillo con la costra de piel muy crujiente a la vista, que contraste perfectamente con la textura grasa de la carne, y reservar el jugo de cocción en una salsera, ideal para acompañar con pan castellano o acompañar la carne, nunca sobre la piel crujiente.
Consejos adicionales
- Al comprar el cochinillo, solicitarlo limpio y abierto por la mitad, desde la cabeza hasta el rabo, idealmente que incorpore la Garantía de Segovia y con un tamaño máximo de entre 4 y 5 kilos para poder cocinarlo en un horno de casa.
- No uséis el grill del horno para dorar; es preferible aumentar la temperatura y mantener unos minutos más para luego consumir inmediatamente, particularmente la cabeza, que suele ser una de las piezas más sabrosas y apreciadas.
¿Por qué es importante no usar el grill para dorar?
El grill puede secar la piel y la carne rápidamente; es mejor dorar con calor seco controlado para conseguir una corteza crujiente pero jugosa al interior.
¿Cuál es el mejor tipo de pan para acompañar?
El pan castellano, con su corteza dura y miga densa, es ideal para acompañar y absorber los jugos del cochinillo sin deshacerse.
¿Cómo evitar que la piel quede gomosa?
Es clave mantener una temperatura constante y evitar cubrir la piel con líquidos durante el asado para que quede bien seca y crujiente.
¿Es necesario darle vuelta durante el horneado?
Sí, girar el cochinillo a mitad de la cocción asegura un dorado uniforme y evita que una parte se reseque más que otra.
¿Qué cortes son los más apreciados y por qué?
La cabeza y las patas son muy valoradas por su textura y sabor, especialmente la oreja, que suele quedar muy crujiente y deliciosa.
¿Sabías qué?
El cochinillo asado forma parte de la cocina castellana desde la invasión del Imperio romano en tierras de Hispania, que luego en el siglo XVII se hizo popular en las tabernas y figones en donde se ofrecía a los viajantes que se dirigían a la Corte, para finalmente, ya en el siglo XX, asentar finalmente su popularidad en restaurantes principalmente de Segovia y Madrid.
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